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Reportan alta prevalencia de parásito abortivo en ovejas y cabras

Cabra

El sector productivo nacional de pequeños rumiantes (ovejas y cabras) debe estar alerta. Una investigación elaborada por especialistas de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional (EMV-UNA), con el apoyo de un estudiante que realizó su tesis doctoral en esa población de animales, reportó una alta prevalencia del parásito zoonótico Toxoplasma gondii, responsable de provocar abortos en animales y personas en todo el mundo.

Gaby Dolz, coordinadora del laboratorio de Docencia e Investigación en Medicina Poblacional de la Escuela de Medicina Veterinaria de la UNA (EMV-UNA), explicó que, en vista del incremento de la actividad ovicaprina en el país en la última década, un equipo de investigadores de la EMV se propuso indagar sobre los agentes infecciosos causantes de abortos en los pequeños rumiantes. Este grupo de especialistas, coordinado por Dolz, contó con el respaldo del investigador Juan José Romero, la parasitóloga Ana Jiménez, así como el doctorante Rodolfo Villagra.

Dolz explicó que, a partir del banco de sangre recolectado por los tesiarios de la UNA, Andrea Esquivel y Oswaldo Barrantes, para determinar la presencia de brucelosis en ovejas y cabras, se aprovechó para buscar otros agentes abortivos. El resultado fue bajas seroprevalencias del parásito Neospora caninum y de la bacteria Coxiella burnetii; sin embargo, despertó el interés y a la vez preocupación en los investigadores, la alta seroprevalencia del parásito zoonótico abortivo Toxoplasma gondii.

Las muestras ovinas y caprinas analizadas para este estudio se obtuvieron del Banco Nacional de Sueros para Rumiantes para el Análisis de Brucelosis del Servicio Nacional de Salud Aninal (Senasa), recolectadas por funcionarios, veterinarios de campo y personal de los laboratorios de Senasa. A la vez, se contó con la asistencia de los agricultores y propietarios de los diferentes establecimientos.

Riegos de abortos

Respecto a las cabras, el estudio de 391 animales, provenientes de 13 granjas, reveló una prevalencia de T. gondii de 62% (243/391). Además, 7,9% (31/391) para N. caninum y 1,8% (7/391) para C. burnetii. El 100% de los rebaños analizados fueron positivos para T. gondii, mientras que para N. caninum fue el 69,2% y para C. burnetii 7,7%. Los factores de riesgo asociados con T. gondii fueron el contacto con gatos, perros y venados de cola blanca, dentro o alrededor de las granjas.

En cuanto a las ovejas, 161 de 392 (41%) ovejas de 10 granjas, resultaron seropositivas a T. gondii y 43 animales (10,9%) a N. caninum. Dolz indicó que se detectaron serorreactores de T. gondii en las 10 fincas y, contra N. caninum, en nueve fincas. Los factores asociados con T. gondii fueron la presencia de ganado, zorros grises y zarigüeyas, dentro o alrededor de las granjas.

Dolz expresó que los dos agentes se encontraron en rebaños de cabras y ovejas de todas las regiones analizadas (Central, Brunca, Huetar Atlántico, Pacífico Central, Chorotega y Huetar Norte).

‘ Para la experta, las prevalencias de T. gondii y N. caninum en las granjas de ovicaprinos deben considerarse para implementar estrategias adecuadas de prevención y control de estos parásitos abortivos.

Dolz Subrayó que el mayor cuidado que debe tener la persona es a la hora de manipular carne de res o de ovicaprinos, pues en los residuos de sangre podría estar el toxoplasma, por lo que se aconseja el uso de guantes para manipular carnes crudas.

El contagio también se podría presentar si no se cuece lo suficiente la carne. “Muchas personas no se dan cuenta que se infectan y la mayoría piensa que es culpa del gato, cuando el 90% de las personas adquiere el parásito por consumir carnes contaminadas, mientras que las vacas y ovicaprinos lo adquieren por contaminación de las pasturas”, recalcó Dolz. Estudios reportan que uno de los principales factores de riesgo para la enfermedad en las personas es comer en restaurantes.

Lavado y aseo

Dolz comentó que la toxoplasmosis se trasmite de los animales a las personas (zoonosis) y es una infección en que las mujeres embarazadas seronegativas (sin anticuerpos) corren mayor riesgo de infección. Con muchísima frecuencia se responsabiliza a los gatos de ser la fuente de infección. Una vez confirmado el estado de embarazo de la mujer, el médico debe confirmar la presencia o no de una infección activa de toxoplasmosis en la mujer, para iniciar un tratamiento y, así, evitar que el parásito migre al feto y lo dañe. En cuanto al porqué se responsabiliza al gato como el causante de esta enfermedad, la especialista de la UNA expresó que el contagio no surge al tocar al gato ni al entrar en contacto con heces recién excretadas, sino después de que esas heces con T. gondii hayan permanecido durante cinco o más días en el ambiente, que es cuando se corre el riesgo de que una persona se enferme si su sistema inmune no es competente. Sin embargo, son principalmente los gatos jóvenes los que excretarán, una vez en su vida, millones de ooquistes y por muy poco tiempo.

“Los ooquistes son muy resistentes en el medio ambiente, pueden permanecer infecciosos por mucho tiempo en el pasto y contaminar otras pasturas y el agua. Si en el hogar el animal excreta en la arena, lo recomendado es limpiarla cada día, ya que el parásito dura de tres a cinco días para ser infeccioso. Asimismo, si las personas al limpiar la arena o trabajar en el jardín no lavan sus manos podrían contagiarse con el parásito y presentar la toxoplasmosis, que se manifiesta como una gripe común, incluso confundirse con enfermedades vectoriales como el dengue”, explicó Dolz.

Detalló que, al ingresar al organismo de la persona o el animal, el parásito migra hacia los músculos y permanece ahí enquistado; el problema se presenta en las mujeres embarazadas o las hembras animales preñadas seronegativas, cuando el sistema inmune no logra neutralizar al parásito y este migra hacia el feto. Cabe destacar que los hombres también son susceptibles de infectarse, pero sus problemas no suelen ser tan severos como en las mujeres, quienes pueden sufrir un aborto.