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Prioridad de parques nacionales es proteger flora y fauna del país

Culebra

Si bien los parques nacionales pueden recibir visitación turística, su objetivo primordial es el proteger la flora, la fauna y el hábitat de especies que se encuentran en peligro o amenaza de extinción y de especies de plantas endémicas para el país.

El 25 % del territorio costarricense está constituido por distintas Áreas Silvestres Protegidas; en sus entrañas albergan el 5% de la biodiversidad mundial. El Parque Nacional Manuel Antonio (PNMA) es el más visitado del país, sus tranquilas aguas, exuberante vegetación y animales como monos, mapaches, pizotes y cientos de aves y reptiles que se pueden observar en cada visita, lo hacen el favorito de miles de turistas nacionales y extranjeros.

De acuerdo con los datos de la administración del parque, en 1990 la visitación era de 127 mil turistas al año, en el 2015 de 418 mil, para el 2016 rondaba los 445 mil y en el 2018 alcanzó los 524906 personas. Si bien el parque puede recibir visitación turística, su objetivo primordial es el proteger la flora, la fauna y el hábitat de especies que se encuentran en peligro o amenaza de extinción y de especies de plantas endémicas para el país.

Para resguardar este objetivo, se establece un número máximo de visitantes permitidos por día, conocido como capacidad de carga. En el PNMA, esta capacidad de carga ha sido irrespetada históricamente, lo que ocasiona que los recursos naturales del parque están siendo sometidos a una alta presión dada la gran cantidad de turistas que se permiten ingresar, y que va en aumento año tras año, lo que provoca un impacto continuo y constante sobre el área protegida.

“La fauna silvestre que habita en el parque, principalmente aquellos animales que se movilizan por la zona de uso público están sometidos a mucha presión por la cantidad de personas que ingresan diariamente, algunas especies pueden no tener la capacidad de adaptarse a esta situación y esto les puede generar estrés, y llegar a deteriorar su salud”, dijo Laura Porras, investigadora del Instituto Internacional de Conservación y Manejo de Vida Silvestre de la Universidad Nacional (ICOMVIS-UNA).

De acuerdo con la especialista, hay otras especies que tienen la capacidad de adaptarse a la presencia del ser humano y más bien aprovechan la cantidad de “alimentos artificiales” que llevan los turistas, lo que va detrimento de los mismos animales. “Estudios realizados por el ICOMVIS-UNA, han determinado que debido a la relación entre cantidad de turistas que ingresan al parque con la disponibilidad de estos alimentos, se han alterado visiblemente los patrones de comportamiento de monos cara blanca y mapaches”, dijo Porras.

Por años, de acuerdo con Grace Wong, directora del ICOMVIS-UNA han habido turistas mordidos por mapaches, monos y garrobos en el área de uso público. “Esta situación se produce porque los turistas les ofrecen comida a los animales y con el tiempo estos se han acostumbrado, inclusive sus crías, han aprendido a tomar comida de los bolsos de los turistas. Por suerte, ninguna de esas “interacciones” ha pasado a más que un mordisco o un rasguño, ni se ha dado la transmisión de una enfermedad, pero potencialmente sí puede producirse una situación peligrosa. Además, la ingesta de “alimentos artificiales” afecta la salud de los animales y los puede llevar a la muerte”.

Está documentado que desde los años 80, en el PNMA han existido interacciones negativas entre la fauna silvestre y los visitantes al parque. Desde esa época el ICOMVIS-UNA realiza esfuerzos por generar información que ayude a la administración del parque a tomar decisiones para reducir este impacto negativo.

“En1989 determinamos que los mapaches eran de hábitos principalmente crepusculares con dos picos de actividad, uno al atardecer y otro al amanecer. En ese entonces, durante la época seca se incrementaba la visitación turística en el parque, los mapaches reducían su área de movimiento porque prácticamente se trasladaban a vivir en los árboles de la playa Manuel Antonio y Playa Espadilla para buscar alimentos en las tiendas de campaña de los visitantes durante la noche y en los basureros ubicados en la playa. A raíz de esa información se eliminaron las áreas de acampar en el parque. Recientemente se repitió el estudio y se determinó que la actividad de los mapaches en el área de uso público del PNMA es básicamente diurna y está relacionada directamente con la presencia de visitantes en las playas Manuel Antonio, Espadilla y Gemelas. Los mapaches han ajustado su horario de actividad a los horarios de visitación de turistas para obtener alimento de los visitantes”.

Según Wong existen otras especies silvestres que también están siendo afectadas por la alta visitación de turistas. “Hay que recalcar que estas situaciones no se están llevando a cabo en una playa pública, sino en un parque nacional. Según el plan de manejo la capacidad de carga por día del PNMA es de 600 personas entre semana y de 800 personas durante sábados y domingos, no obstante esa capacidad se está irrespetando, a mediano y largo plazo esta sobreexplotación de los recursos naturales está matando “a la gallinita de los huevos de oro”.