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Bosques secundarios: potencial herramienta para la restauración forestal

Ardilla

La investigación pretende mostrar a los bosques secundarios como una herramienta para la restauración forestal, ya que revaloran, embellecen y enriquecen los bosques en desarrollo

Más de la mitad del territorio continental de Costa Rica está bajo la cobertura de bosques con una gran diversidad biológica. Entre los servicios que ofrecen estas áreas destaca la protección de los recursos hídricos para el consumo humano, el riego, la industria y la producción de energía.

Según los datos del Inventario Nacional Forestal 2014-2015, el país tiene seis distintos tipos de bosque en un área total de 38 668.96 km2, con una participación de bosque maduro o primario de 15 845.83 km2 (40,05 %) y de 9 408.20 km2 de bosques secundarios (24,33 %).

En el 2016, el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) bajo el Decreto Ejecutivo N° 39952-MINAE estableció que “el manejo forestal deberá mantener o mejorar la condición del bosque secundario”.

A raíz de la experiencia en el estudio de bosques, un grupo de investigadores de la Escuela de Ingeniería Forestal del Tecnológico de Costa Rica (TEC), desarrolló la investigación Ecología y silvicultura de bosques secundarios de Costa Rica.

Se trata de Braulio Vílchez Alvarado, Ruperto Quesada Monge, Alejandro Meza Montoya y Verónica Villalobos Barquero quienes se dieron a la tarea de estudiar la composición y manejo de los bosques secundarios costarricenses, ya que, según los investigadores, no existe en el país la experiencia de ejecutar planes de manejo forestal sostenible de estos bosques y se desconoce la respuesta al aprovechamiento forestal y otras técnicas silviculturales

Pero, ¿qué es un bosque secundario? Según el investigador de la Escuela de Ingeniería Forestal, Braulio Vílchez, se le llama bosque secundario a la vegetación leñosa que crece en un terreno donde hubo cambio de uso del suelo en el pasado, luego de utilizarse para uso agrícola y ganadero, generalmente.

“Estos bosques se encuentran distribuidos en todo el territorio nacional, en condiciones de un paisaje fragmentado, con otros estadios de sucesión o avance y en distintas zonas bioclimáticas, que hacen que las respuestas naturales en la composición de especies, tasas de crecimiento en altura, diámetro, entre otras variables, difieran en las diferentes regiones del país”, expresó Vílchez Alvarado, coordinador del proyecto.

Vilchez agrega que uno de los principales objetivos de la investigación es mostrar a los bosques secundarios como una herramienta para la restauración forestal, ya que revaloran, embellecen y enriquecen los bosques en desarrollo.

La investigación
Los investigadores iniciaron sus trabajos con proyectos anteriores hace más de 20 años. Estos sirvieron de base para generar amplios conocimientos sobre aspectos ecológicos de este tipo de bosque, pero con el inconveniente de que no estaba el marco legal para realizarlo. Pasaron dos décadas para que se generara la legislación necesaria y completa que lo permitiera.

En el año 2018, plantearon el proyecto Ecología y silvicultura de bosques secundarios en Costa Rica con los objetivos de ubicar los bosques secundarios, determinar las fases de desarrollo, seleccionar los métodos silviculturales en las diferentes partes del país y transferir el conocimiento a los actores del sector forestal.

Sin embargo, por limitaciones legales y administrativas varios de los trabajos se concentraron en la Estación Experimental Forestal Horizontes, en Liberia Guanacaste, que es un sitio que cuenta con la infraestructura y permisos para la investigación forestal.

La Estación Experimental Forestal Horizontes es un área administrada por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac), específicamente por el Área de Conservación Guanacaste (ACG), en conjunto con la Fundación de Parques Nacionales, donde se pueden realizar actividades de manejo de bosques con fines científicos, razón por la cual fue el sitio seleccionado para realizar las actividades de investigación, como los tratamientos silviculturales que permitirán monitorear la respuesta del bosque a largo plazo.