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Estudio sobre zonificación forestal

Manglar

Desde del 2012 Costa Rica emprendió la planificación y ejecución del Primer Inventario Forestal Nacional (IFN) liderado por el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC). De la superficie territorial total de Costa Rica, que corresponde a 5.122.028, 4 ha, un 52 % del país cuenta con algún tipo de cobertura boscosa, de acuerdo a datos del IFN.

Recientemente, el Sistema de Información de los Recursos Forestales de Costa Rica (SIREFOR) puso a disposición del público el estudio Zonificación Forestal de Costa Rica y estado Poblacional de Especies Forestales, basado en el Inventario Nacional Forestal e instrumentos de monitoreo y manejo de bosques naturales, una investigación derivada del IFN.

La implementación del estudio responde al objetivo de generar información detallada del estado de los bosques y las tierras forestales, para la toma de decisiones en su uso y conservación.

Además, se pretende crear una metodología para la zonificación de las tierras forestales del país y así conocer sus características, la diversidad florística y el estado poblacional tanto de las especies en veda como de las especies más utilizadas con fines comerciales en Costa Rica.

De acuerdo con la Ing. María Isabel Chavarría Espinoza, Coordinadora del Programa SIREFOR-SINAC, el estudio surge de la necesidad de generar nuevos productos, a partir del IFN, que ofrezcan a la institución mejores bases científicas sobre las cuales tomar decisiones informadas.

“En este estudio se logró establecer las zonas forestales para Costa Rica a partir de variables ambientales, climáticas, de suelo, florísticas y dasométricas. Igualmente se estudia el estado de conservación para 50 especies forestales y se dan recomendaciones técnicas para tomar decisiones en aspectos de veda, de restricción de uso, de uso sin restricción, de vacíos de conservación, entre otros muchos aspectos”, afirmó Chavarría.

Importante indicar que el estudio utiliza información generada de tres fuentes; el Inventario Nacional Forestal, datos de Planes de Manejo y de Parcelas Permanentes de Muestreo; además que se concentra en analizar únicamente áreas bajo cobertura boscosa; no considera terrenos de uso agropecuario u otros usos.

Resultados
De las 52 zonas forestales clasificadas en el estudio, 13 zonas forestales no tienen información florística suficiente para su clasificación, 5 son zonas de mangle y 4 son zonas de palmas. Por lo que únicamente 30 zonas forestales contaban con información florística suficiente para su análisis estadístico de conglomerados.

Asimismo, de las 50 especies a las que se determinó su estado poblacional, las especies Dalbergia retusa, comúnmente conocida como Cocobolo y la Platymiscium parviflorum, llamado popularmente Cristóbal o Cachimbo, no contabilizan un solo individuo arriba de los 30 centímetros de DAP (diámetro a la altura del pecho), una medida estándar utilizada para diversas investigaciones y estudios técnicos en Ciencias Forestales y Ciencias Afines.

A partir de los resultados del estudio se recomienda para las especies con una población estimada cercana a 1000 individuos, tales como Couratari scottmorii (conocido como cachimbo) o el Platymiscium pinnatum (conocido como Cristóbal), entre otras especies, que se planteen acciones para el aumento y manejo de sus poblaciones, tales como plantaciones de árboles, reducción o restricción de cosecha así como promover corredores biológicos que garanticen la acción de polinizadores y dispersores, entre otros.

La especie que presenta una población total estimada más alta fue Pentaclethra macroloba, llamado comúnmente Gavilán o Quebracho, ya que presenta un total estimado de 5 618 439 individuos a partir de 30 cm de DAP, en un área de distribución de 559 357.5 ha.

Entre algunas de las recomendaciones del estudio se encuentra que, a nivel país la identificación de zonas forestales sea a nivel de ecorregión, con el objetivo de reducir la variabilidad de los datos lorísticos y con ello los resultados estadísticos sean más precisos y se encuentren entre los rangos estadísticamente válidos.

Además, se recomienda realizar estudios de hábitat sobre diversas especies vulnerables y en peligro crítico. En esta última categoría se encuentra la especie Brosimum alicastrum, conocida como Ojoche, para la cual se aconseja la creación de algún mecanismo de conservación idóneo para asegurar su permanencia; además de incorporar criterios técnicos al manejo de esta especie en función de su estrategia de reproducción.