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Encuesta de la OCF revela cuatro perfiles de deudores y derriba el mito de que todos los empleados públicos están sobre endeudados

Dolares

Así como hay personas que tienen capacidad para adquirir lo básico y más, otras prácticamente tienen todos sus ingresos comprometidos y no les alcanza ni para lo básico. Esto se desprende de los resultados de la “Encuesta de Endeudamiento en los hogares costarricenses”, elaborada por la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), cuyos resultados se han venido divulgando desde febrero.

El estudio se realizó durante el mes de noviembre del 2020, abarcó a un total de 1200 personas entre los 18 a 65 años, con un error muestral de 2,8% y fue aplicado en todo el país.

La encuesta busca dimensionar la realidad del endeudamiento en los costarricenses. Aunque en el pasado se realizaron estudios para medir endeudamiento en el sistema financiero, en este estudio se trató de medir toda la variedad de deudas, así como el nivel de compromiso de sus ingresos para el pago de ellas; al mismo tiempo se trató de estudiar el comportamiento del costarricense respecto a las deudas, las actitudes que asumen respecto al gasto y el manejo que se le da al dinero. De esta manera, por primera vez se logra determinar perfiles más precisos del deudor costarricense.

“Los resultados permiten comprender con mayor certeza la realidad del endeudamiento en el país, desmentir algunas creencias y sugieren los retos que se deben asumir para garantizar una educación financiera más efectiva en Costa Rica”, expresó Danilo Montero, director general de la OCF.

Precisamente, mediante el uso de modelos informáticos, el estudio identificó cuatro perfiles del consumidor endeudado a partir de variables como la edad, capacidad para asumir los gastos básicos o más, el nivel de compromiso para el pago de deudas, nivel educativo, zona de residencia y estatus laboral.

Un primer grupo lo conforman consumidores con un promedio de edad de 44 años, en el que al 85% de personas les alcanza para asumir gastos básicos y más, o sea, pueden ahorrar, y tienen un nivel de compromiso de sus ingresos para el pago de deudas de entre el 28% al 41%, lo que está dentro de los niveles aceptables. El 97% de los pertenecientes a este grupo tiene estudios universitarios, el 78% reside en el Gran Área Metropolitana, el 73% trabaja a tiempo completo y el 57% lo hace en el sector público.

El segundo perfil tiene un promedio de edad de 48 años, al 68% de ellos les alcanza para gastos básicos y más, pero el compromiso de sus ingresos está en un rango del 42% al 57%; similar al primer segmento, el 95% tiene estudios universitarios, el 72% vive en el GAM, 8 de cada 10 trabajan a tiempo completo y el 63% son empleados públicos.

A pesar de que se parece mucho al primer segmento, el nivel de compromiso de sus ingresos es mucho mayor, lo que genera con seguridad periodos de tensión y ansiedad. El estudio derriba el mito de que todos los empleados públicos están endeudados, como se suele mencionar.

El promedio de edad del tercer perfil es de 36 años, el 46% de este grupo indica que sólo le alcanza para lo básico, o sea, no hay capacidad de ahorro, y muestran un nivel de compromiso de sus ingresos para el pago de deudas, que va del 44% al 68%. El 58% solo tiene secundaria o menos, el 36% vive fuera del GAM, solo el 27% trabaja a tiempo completo, el 23% está desempleado y el 15% solo estudia.

El cuarto perfil tiene un promedio de edad de 38 años, similar al anterior, pero sus posibilidades económicas son menores, ya que el 43% indica que no le alcanza ni para lo básico, agravado por un nivel de compromiso de sus ingresos que puede ir desde 61% hasta el 95%. En este segmento, el 62% solo tiene secundaria o menos, el 36% vive en zona rural, el 20% no tiene empleo y el 29% trabaja a tiempo parcial.

La OCF señala con preocupación específicamente los segmentos dos y cuatro, ya que como lo demuestran los datos, son quienes tienen un panorama más complicado.

“El segmento cuatro tiene todas las luces encendidas, ya que maneja un alto nivel de deuda a partir del elevado compromiso de sus ingresos, su situación laboral es delicada y su nivel de escolaridad limita aún más los márgenes de maniobra. En tanto, el segmento dos, si bien suple sus necesidades, es un grupo en el que urge consolidar ahorros para complementar sus ingresos cuando alcancen la edad de retiro; es claro que ambos segmentos requieren enfoques de educación financiera diferentes, no solo por el compromiso de sus ingresos, sino por edad y condición socio laboral.

Para la OCF, las diferentes realidades de los deudores expuestas a partir de los datos arrojados por la encuesta de “Endeudamiento en los hogares costarricenses”, plantean retos a las autoridades y a quienes conforman el sistema financiero regulado del país, para desarrollar políticas públicas y programas de educación financiera que respondan a diferentes realidades, incluidos sus comportamientos ante el dinero.

“La encuesta ha revelado que no se puede aplicar la misma medicina o dosis para un deudor que tiene una deuda manejable, que a otro que prácticamente ve cómo el 100% de sus ingresos están comprometidos para pagarlas. De igual manera quienes viven en zonas rurales tienen diferentes necesidades comparadas a las de quienes viven en el GAM”, puntualizó Montero.

¿Cómo está el ahorro?

El 53% de los encuestados indicaron que en los últimos cinco años tuvieron un plan de ahorro. Esta buena práctica es más frecuente en personas de 35 a 65 años, con trabajo remunerado, ingresos altos y educación universitaria, no así a nivel de personas jóvenes.

El 34% tiene un ahorro con entidades financieras, cooperativas o asociación solidarista y destaca que un 23% que tuvo algún plan de ahorro en el pasado, no lo tiene en la actualidad.

Por último, el 52,2% indicó que hace pagos por medios electrónicos como transferencias o SINPE móvil, el 47,1% usa banca por internet, el 33% tiene tarjeta de crédito, pero no la usa, y el 25,7% tiene un plan de pensión voluntaria.