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¿Por qué los ránquines son importantes para las universidades?

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M.Sc. Andrea Marín Campos, Vicerrectoría de Investigació Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Es posible que en algún momento hayamos leído en una nota periodística que, según el “ranking” de universidades QS (Quacquarelli Symonds) para el 2020, la Universidad de Costa Rica (UCR) se ubica en el puesto 19 entre las universidades de América Latina y es la primera en el Istmo.

Y entonces suponemos que este “ranking” realiza una jerarquización de todas las universidades latinoamericanas, pero el tema comienza a complejizarse cuando ya no es un número o espacio en la lista, sino un rango de números en el cuál podemos encontrar a la UCR, incluso compartiendo el parámetro con otras universidades.

Seguimos leyendo que la UCR ocupa la posición 511-520 de ese mismo ranking QS, pero esta vez para su versión global.

Podemos incluso volver aún más complejo el escenario cuando advertimos que la misma universidad ocupa el puesto 901-1000 del Academic Ranking of World Universities (ARWU) conocido como ranking de Shanghái o la posición 601–800 del The Times Higher Education World University Rankings (THE), todos estos para el año 2020.

¿Es acaso que estos “rankings” no tienen precisión y por eso indican rangos tan grandes para posicionar a la Universidad? o bien ¿existe un “ranking” mejor que los otros y por eso algunos se presentan las diferencias? Y esto a pesar de que en la lista generalmente participan las mismas universidades del mundo.

Lo primero que debemos tener claro para entender el tema de los “rankings", es que estos son instrumentos de medición, que se construyen a partir de un objetivo a medir y que para esto se establecen criterios e indicadores.

Por ejemplo, el “ranking de universidades QS es una publicación anual que tiene como objetivo ser un instrumento para la toma de decisión que hace una persona estudiante a la hora de elegir en cuál universidad estudiar.

Metodológicamente agrupa sus indicadores de medición en cuatro grandes áreas: indicadores académicos, indicadores de empleo, indicadores de estudiantes y por último indicadores de internacionalidad.

Cada uno de estos indicadores mide un criterio o aspecto que para el “ranking” es importante y al que previamente se le ha asignado un valor o peso según el objetivo a medir.

Por ejemplo, el “ranking” ARWU establece como criterio la “Calidad de la facultad” con indicadores como el número de personas de una institución ganadoras de premios Nobel y medallas Fields e investigadores altamente citados (1).

Mientras que el ranking QS, en su criterio de “Indicadores académicos” considera la reputación académica, el índice H, la citación por facultad y el personal docente con doctorados (2);

Por su parte THE estableció el criterio de “Docencia”, donde sus indicadores son una encuesta de reputación, proporción de personal a estudiantes, proporción de doctorado a licenciatura, proporción de doctorados otorgados por personal académico e ingresos institucionales (3).

Lo segundo que debemos de tener claro es que los “rankings” construyen una metodología para poder homologar los indicadores que la entidad ha establecido y puedan ser medibles en todas las universidades que participen, es decir, que pueda utilizarse una misma unidad de medición.

En este caso utilizaremos como ejemplo al “ranking” THE, que estableció sus indicadores en cinco áreas: docencia, investigación, citación, visión internacional e ingresos de la industria.

Estos indicadores se normalizan utilizando por ejemplo la unidad de tiempos completos (considerando el número de horas que implica un tiempo completo para la universidad) y no la cantidad de personas.

Así también se normalizan los datos de ingresos institucionales entre el número de personal académico y de esa forma buscar la paridad del poder adquisitivo (PPA).

Lo tercero que es importante de considerar, son las fuentes de información que se utilizan para recopilar los datos para cada indicador.

Los “rankings” pueden considerar encuestas, que son suministradas a las autoridades universitarias o a un departamento designado de las propias universidades, y en las que se aportan evidencias o se realizan declaraciones de información.

También hay datos que se recopilan de Internet (a partir de lo que las mismas universidades generan con su visibilidad “web”), de fuentes de información bibliométrica de reconocida trascendencia y que trabajan precisamente recopilando esos datos.

La selección de dicha fuente de información que realiza un “ranking” considera la confiabilidad de esa fuente, así como la trazabilidad y disposición de los de los datos disponibles.

Por ejemplo, el “ranking” ARWU utiliza la Web of Science (4) para medir el indicador del número de “papers” publicados en el área de naturaleza y ciencia y también para el número total de artículos indexados en Science Citation Index-Expanded y Social Science Citation Index.

Este “ranking” también utiliza los informes de la compañía Clarivate Analytics para el número de investigadores (as) altamente citados, o bien considera agencias nacionales como ministerios específicos, oficinas de registro, consejos de rectorías, entre otros para otro tipo de datos.

Como cuarto y último punto, se encuentra la generación del “ranking”. Una vez que la entidad ha recopilado los datos para un período específico, realiza la asignación de valor a cada “item” o evidencia recopilada, y esto en última instancia, genera una nota o calificación que permite enlistar a las universidades participantes de mayor a menor, es decir, las que más altos puntajes reflejan en cada una de las categorías se van colocando en las primeras posiciones del “ranking”.

Los “rankings” pueden considerar un número de universidades participantes o bien considerar la nota como criterio, depende de su metodología y es importante señalar que el número de participantes afecta la posición en el mismo, no solamente la calificación obtenida para los criterios.

Asimismo, en esta metodología se define, a partir de un número “x” de universidades, la asignación de una posición en el “ranking” o bien un intervalo de ubicación. Estos intervalos frecuentemente se asignan porque estadísticamente no existen diferencias significativas en la nota obtenida, y eso hace posible que varias universidades compartan el mismo intervalo.

La amplitud de este depende de la variabilidad del grupo de universidades que están compartiendo dicha nota.