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Las opciones de financiamiento con organismos financieros internacionales son positivas, pero no son una solución al problema fiscal

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El 24 de mayo de 2019, el Ministerio de Hacienda anunció la suscripción de un contrato de financiamiento con la Corporación Andina de Fomento (CAF) o Banco de Desarrollo de América Latina, por un monto de US$500 millones, lo que equivale al 0,8% del Producto Interno Bruto (PIB) de 2019. De este monto, cerca de $110 millones no estarían disponibles, ya que corresponde al monto que el país debe aportar (como membresía) para ser parte de la CAF. Además, se anunció la posible suscripción de un crédito con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por US$350 millones, lo que equivale aproximadamente a un 0,55% del PIB.

*Roxana Morales Ramos / Fernando Rodríguez Garro / Greivin Salazar Álvarez.

Estos créditos son relativamente pequeños y juntos suman un monto similar a las Letras del Tesoro que se utilizaron a finales de 2018: 498 mil millones de colones, que equivalen a US$830 millones, es decir un 1,33% del PIB.

Un dato adicional es que para el 2019 se estimaban necesidades de financiamiento, del Gobierno Central, por alrededor del 13% del PIB, que incluye los recursos necesarios para financiar el déficit fiscal y los vencimientos de deuda esperados para el año. En este sentido, el monto de estos préstamos no puede plantearse como un mecanismo de solución definitivo a los problemas fiscales del país, ni reducirá sustancialmente el estrujamiento que provoca la deuda pública sobre el mercado interno; es decir, no impactará significativamente las presiones sobre las tasas de interés que produce el Ministerio de Hacienda.

Por su parte, estos créditos deberán ser enviados como proyectos de ley a la Asamblea Legislativa para que sean aprobados por mayoría calificada (38 diputados y diputadas), lo cual podría tardar algunos meses. Lo importante de estos fondos es que se suman a otros esfuerzos para buscar alternativas de financiamiento del Gobierno Central, sin que puedan considerarse como solución única y definitiva. Su principal ventaja es el costo y el plazo de amortización, que ayudarán a reducir el ritmo de crecimiento del gasto en intereses y a bajar la presión sobre los vencimientos de deuda en los próximos años (según datos del Ministerio de Hacienda, a abril anterior, el 55% de la deuda interna, así como el 28% de la deuda externa, estaba a un plazo igual o menor a los 5 años).

¿Cuáles son las principales características de estos créditos?

La tasa de interés negociada, en el caso del crédito de la CAF, es la Libor a 6 meses más un “spread” de 1,85 puntos porcentuales, esto equivale actualmente a 2,55% más 1,85% respectivamente (en total la tasa a fecha de hoy es del 4,4% anual, sin embargo, esta es variable pero menor a la tasa promedio de deuda externa a abril 2019: 5,22%).

El plazo es de 18 años, de los cuales 3 corresponden a un periodo de gracia y los siguientes 15 años a periodo de amortizaciones.

Las condiciones del crédito con el BID aún no han sido divulgadas, pero es posible que sean similares a las de la CAF.

¿Cuáles son los beneficios de estos créditos bilaterales?

1. Reduce las presiones al alza sobre las tasas de interés en el mercado interno.

2. Se abaratan los costos del financiamiento del Gobierno Central, pues implican una menor tasa y un periodo de gracia de 3 años. El endeudamiento en el mercado interno es más costoso actualmente, ya que las tasas superan el 7%.

3. Mayor plazo para el repago del crédito, comparado con el plazo que se podría obtener internamente en una colocación de deuda, lo que hubiese incrementado las presiones de liquidez de haber tenido que pedir esos recursos localmente.

4. El otorgamiento de estos financiamientos puede mejorar la confianza de los inversionistas extranjeros sobre la capacidad de pago del Estado costarricense, lo que, de cara a una eventual emisión de eurobonos, podría mejorar las condiciones de colocación.

¿En que se utilizaría este crédito?

Según indica el Ministerio de Hacienda, este crédito está contemplado en el plan de endeudamiento de 2019, por lo que no se requerirá enviar a la Asamblea Legislativa un presupuesto extraordinario (no incrementaría la deuda estimada para este año). En este sentido, el dinero se podría utilizar para pagar intereses y amortizaciones de deuda, para pagar vencimientos de deuda, financiar gasto corriente (parte del déficit fiscal), entre otros, que estén contemplados en el presupuesto de 2019.

¿Qué otras opciones de financiamiento se tienen previstas?

Dentro de las conocidas están los eurobonos, los cuales se encuentran en discusión en la Asamblea Legislativa, por un monto de US$6 mil millones para los siguientes seis años. Sin embargo, es posible que, en caso de aprobarse, no superen los US$1.500 millones (de hecho, el 28 de mayo la Comisión de Económicos del Congreso dictaminó la autorización de eurobonos por solo US$1.500 millones para un año). En total, estos tres financiamientos -CAF, BID y Eurobonos- suman US$2.250 millones (390+350+1.500).

¿Qué efectos tendría el endeudamiento externo sobre el tipo de cambio?

Los créditos señalados son pequeños, además, el Ministerio de Hacienda lo depositaría en el BCCR, es decir, no pasa de inmediato por el mercado de monedas extranjeras (MONEX), por lo que directamente no tendría efecto sobre el tipo de cambio.

Si Hacienda lo usa para pagar vencimientos de deuda denominada en dólares, esos dólares no necesariamente presionarían el tipo de cambio, pues podrían utilizarse para pagos en divisas, o podrían salir nuevamente del país. Si Hacienda requiere convertir esos dólares a colones para hacer frente al pago de intereses, deuda o gasto corriente, la transacción la realizaría directamente con el BCCR, para lo cual se requerirá que se programe entre ambas entidades el cambio de monedas según se requieran atender necesidades financieras del gobierno central, para evitar presiones adicionales en MONEX.

El tipo de cambio podría tener presiones a la baja si además del préstamo del CAF y del BID, se aprueban los eurobonos y, estos últimos, se colocan en un plazo corto en relación con la aprobación de los créditos con los bancos multilaterales. Sin embargo, el efecto dependerá de qué tanto intervenga el BCCR en el mercado de divisas, pues puede comprar los dólares excedentes y acumular reservas por esa vía. Esa decisión, eso sí, pondría en el mercado más liquidez en colones y obligaría eventualmente al BCCR a intervenir para neutralizar esa presión inflacionaria, lo que tendría como consecuencia un aumento en el endeudamiento de la entidad monetaria.

Si no se aprueban pronto los eurobonos, el crédito del CAF y el del BID, las presiones sobre el tipo de cambio serían más bien al alza, al igual que las tasas de interés en el mercado interno.

Es importante señalar que organismos internacionales han ajustado a la baja las expectativas de crecimiento de la economía mundial, lo que podría afectar el dinamismo de nuestras exportaciones, la entrada de inversión extranjera y el turismo; y esto, sumado a los efectos de la sequía sobre las exportaciones de algunos productos agrícolas, podría generar importantes presiones al alza en el tipo de cambio que solo podrían ser compensadas con un mayor endeudamiento externo.

El Observatorio Económico y Social de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional reitera la importancia de la reforma fiscal aprobada el año anterior para avanzar en el saneamiento de las finanzas públicas, pero recuerda la necesidad de enfatizar en un adecuado proceso de implementación de esta, que garantice el incremento en los ingresos tributarios. También reitera la necesidad de seguir valorando la realización de reformas adicionales, en la medida en que los cambios recién aprobados son insuficientes para garantizar la sostenibilidad fiscal de largo plazo.