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Economía Digital y Covid-19: ¿Qué hubiese pasado si esta pandemia se hubiese dado a inicios de siglo?

Tecnohogar

Por Luis Antonio Vargas, Especialista en Transformación Digital, Cisco Centroamérica


En la que hemos denominado la era de transformación digital y cuarta revolución industrial, enfrentamos una dura prueba de realidad del avance de estos conceptos en nuestras economías y organizaciones frente a la crisis actual de salud.

Ciertamente los desarrollos digitales de los últimos años han permitido a ciertos sectores sobrellevar mejor esta situación sin precedentes. Ante esto nos preguntamos, qué hubiese pasado si esta pandemia se hubiese dado a inicios de siglo. Hace dos décadas no hubiese sido posible para muchas organizaciones teletrabajar y mantenernos conectados como hoy.

Sin embargo, la digitalización y la Cuarta revolución industrial no han alcanzado a todos los sectores ni avanzado por igual al nivel necesario para mitigar los efectos de la crisis, y es por ello que se genera un llamado para acelerar estas transformaciones.

Además, si hay una deuda pendiente que se hace más grande en este momento y es no haber logrado cerrar la brecha digital a niveles más ´aceptables´ sin dejar a los más vulnerables privados de toda actividad económica, y en muchos casos incluso, que esa misma exclusión les haya dificultado el acceso a subsidios públicos, creados para ellos.

Por lo anterior, los esfuerzos para la reconstrucción de las economías deben llevarnos a un estado muy diferente.

Acelerar la digitalización de sectores. Las redes de datos, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en términos generales han respondido los aumentos de demanda de capacidad hasta un 60%, gracias al desarrollo de la banda ancha en los últimos años.

Al mismo tiempo, gracias al desarrollo de sistemas de colaboración y de seguridad avanzadas organizaciones de distintas ramas han logrado moverse rápidamente a un modo virtual, con la experiencia y seguridad adecuadas.

Por ejemplo, la plataforma Cisco Webex tuvo un pico de utilización 24 veces mayor a lo habitual, con 153 millones de asistentes de reuniones virtuales en todo el mundo, solo en el mes de enero. Esta plataforma vio cerca de 240.000 inscripciones en línea en un período de 24 horas y solo en un día manejó 4,2 millones de reuniones, más del doble de la media en un día pico antes de la crisis.

A futuro se esperan nuevas formas y experiencias de trabajo, tanto en la oficina, casa como en cualquier lugar.

Hemos sido testigos como el sector educación en muchos casos logró migrar a un formato educación virtual mitigando el efecto de la crisis en la continuidad de los procesos de aprendizaje en los estudiantes en América Latina y el mundo.

IBM y Cisco anunciaron una asociación regional para apoyar el aprendizaje continuo para estudiantes de escuelas públicas y privadas en 10 países América Latina (Costa Rica incluido). Los voluntarios de IBM, que también teletrabajan desde sus hogares, proporcionan tutoría a los profesores para que puedan aprovechar al máximo la plataforma Cisco Webex.

Así mismo, el propio sector salud, en medio de la respuesta aceleró los servicios de teleconsulta y otras formas de telemedicina. Cisco ha tenido el honor de poder apoyar a sistemas de salud en todo el mundo con el despliegue de herramientas de video para la habilitación de terminales de teleconsulta incluyendo unidades de cuidados intensivos.

Sin embargo, la educación virtual y la teleconsulta médica son tan solo la punta del iceberg en cuanto a la visión digital y las posibilidades de transformación para estos y otros sectores, entre ellos la innovación en gobierno digital y la interacción con los ciudadanos, la seguridad pública y justicia conectada, la digitalización de los servicios públicos y lo propio a sectores productivos como la manufactura, el comercio, la transformación del agro con tecnologías digitales y todo lo que enmarca el concepto de Industria 4.0.

Reactivación Económica. Con miras a la recuperación y reactivación económica, muchos planes apuntan a los grandes proyectos de infraestructura, como dinamizadores de la economía en tiempos de crisis. Sin embargo, vale la pena considerar que todo proyecto de infraestructura hoy día también puede ser considerado un proyecto digital, pues la optimización, sostenibilidad y viabilidad económica (monetización), se potencian con elementos y servicios digitales.

Posiblemente no se va a querer hacer grandes inversiones de infraestructura en nuestras ciudades para que vuelvan a estar vacías por alguna otra situación, sino más bien para ser ciudades preparadas para responder y mitigar futuras crisis de esta u otra índole.

Tomando esto en consideración, destaco los siguientes focos en materia de proyectos de reactivación económica:

Ciudades y comunidades inteligentes. En su concepto más holístico y centrado en el ciudadano es posible con la integración de tecnologías emergentes como Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés), Big Data, Inteligencia Artificial y la integración de datos y en infraestructura para la creación de nuevos servicios ciudadanos. Estos servicios pueden incluir sistemas de alerta temprana, y de prevención de desastres, servicios de protección del ambiente además de los servicios inteligentes urbanos de movilidad, servicios para el comercio, participación ciudadana, turismo, entre otros.

Ciberseguridad. Debe mantenerse como base de protección fundamental para la infraestructura y servicios críticos país, así como la economía en general. La OECD ha documentado cómo los riesgos de seguridad digitales se incrementaron durante la crisis del coronavirus (COVD-19). De cara a la reconstrucción y a la continua digitalización de los países, un manejo holístico de la ciberseguridad debe ser una prioridad y ser visto como un eje transversal a todos los sectores en la medida que estos aceleran su digitalización.

Redes 5G abiertas, interoperables y seguras. Sin duda 5G estaba ya en el horizonte de las telecomunicaciones en el 2020, y para la etapa post COVID-19 ya se planea en muchos casos acelerar su despliegue. Vale la pena llevar a cabo el planeamiento conjunto de las redes 5G con los diferentes sectores que serían beneficiados, de manera que la coordinación en oferta y demanda permitan el caso necesario para las inversiones, así como la innovación e impacto deseado, más allá de mejorar la cobertura y capacidad de la banda ancha móvil. Existe una iniciativa referente llamada 5G Rural Primero (5G rural first) en Reino Unido del que se pueden tomar muchos aprendizajes.

Habilidades Digitales. Finalmente, pero con prioridad número uno, merecen un apartado entero las habilidades digitales que serán la forma más democrática y efectiva de hacer crecer la economía digital. Ya hemos observado tiempo atrás el desfase de habilidades digitales que existen en Latinoamérica, tanto a nivel de alfabetización digital, como la gran oportunidad de generación de empleo y de desarrollar nuestras sociedades a través de habilidades avanzadas y emergentes. Es nuestro deber continuar contribuyendo como sociedad a cerrar esta brecha y aprovechar las oportunidades.

Como conclusión, parece haber un consenso general en el papel fundamental que han tenido las tecnologías digitales en este momento de respuesta a la crisis global pero también, camino a la recuperación y hacia la nueva norma se proyectó su importante rol en nuestras vidas, en la forma de trabajar y relacionarnos.

Por eso este humilde llamado para que, en los esfuerzos de reconstrucción de nuestras economías, aceleremos también el camino hacia una economía digital, inclusiva y resiliente.