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Sin emoción no hay aprendizaje

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Al empezar clases en escuelas y colegios del país, psicólogo del Instituto Interdisciplinario de la Niñez y Adolescencia da recomendaciones a docentes para promover un aprendizaje significativo.

No hay aprendizaje significativo sin emoción significativa, afirma el psicólogo Alonso Arrieta, del Instituto Interdisciplinario de la Niñez y Adolescencia de la Universidad Nacional (UNA).

Al iniciar el curso lectivo 2019 en escuelas y colegios del país, el psicólogo y máster en derechos humanos, recomienda a los docentes ir más allá de los contenidos es decir, poner atención no solo a qué se enseña sino a cómo se enseña.

En la forma de enseñar –dijo- debe tomarse en cuenta el contexto y la realidad en que se desenvuelven las personas menores de edad, si se pretende contribuir a que los estudiantes construyan un aprendizaje significativo, que puedan aplicar en la cotidianidad y a lo largo de su vida.

La idea que el docente tome conciencia que el menor de edad con quien se relaciona está dentro de un contexto y es un ser humano con una vida, con necesidades y aspiraciones.

En ese sentido, el psicólogo del Ineina considera esencial que a los alumnos de los diferentes centros educativos del país se les de oportunidad de cometer errores –como es propio de los seres humanos- y aprender de estos, en vez de sancionarlos como algo negativo.

En esta dirección, es preciso promover la participación real, mediante la apertura de espacios para abrir espacios de opinión y crecimiento, con miras a desarrollar en los estudiantes la capacidad de aportar desde su experiencia a la construcción de conocimiento. Aún un niño, a su corta edad, tiene experiencias desde las cuales aportar.

Sobre la forma de promover la emoción significativa en el aula, Arrieta sugiere, en primer lugar, reconocer a la persona como ser humano. “Algo tan sencillo como llamar al estudiante por su nombre, mejora la apertura al proceso de aprendizaje”, subrayó.

Asimismo, se recomienda el trabajo en pequeños grupos, los cuales se convierten en espacios positivos de interacción y convivencia con los compañeros.

El psicólogo considera importante que los docentes aprendan a leer el lenguaje corporal de sus estudiantes. En este sentido, la pediatra y psicopedagoga mexicana María Lourdes Serna González, pediatra y psicopedagoga mexicana, quien impartió la conferencia La neuropedagogía en la UNA a finales de 2018, advirtió: “Si en un aula hay más de tres estudiantes apagados, el docente debe reflexionar sobre su práctica”. Y es que –coincidió Arrieta- no se logrará emocionar al estudiante hacia el aprendizaje en medio de una lección magistral tradicional, donde los alumnos se convierten en simples receptores de contenidos; esto, más bien, es causa de aburrimiento.

En cambio, hay grandes beneficios cuando a partir de la emoción significativa se promueve el aprendizaje significativo. “La conducta del menor mejora, el aprendizaje significativo incrementa, se transforma en un ser social más participativo, más respetuoso, se hace un ser reflexivo, y sobre todo le ayuda a ser feliz”, dijo la experta mexicana.

Respetar la autonomía

En el caso de los colegiales, el psicólogo Alonso Arrieta, del Ineina, considera esencial que los profesores pongan especial cuidado en el respeto a la autonomía, parte del proceso vital de construcción de la identidad de los adolescentes.

En lo que se refiere a las normas en el aula, se recomienda explicarles a los adolescentes por qué estas existen y qué función tienen, en lugar de responder solo “porque sí”. Incluso, Arrieta sugiere que haya apertura para la negociación de normas.

Además, insistió en la necesidad de una participación real, mediante la promoción de espacios, donde se valore la opinión del estudiante desde su experiencia como adolescente. Frases como “a usted le falta mucho por vivir”, por ejemplo, lo que hacen es desvalorizar la opinión del estudiante y desmotivar su participación. “Es preciso tratarlo como un adolescente y no como el adulto que va a llegar a ser”, advirtió Arrieta.